Juan Bosco Estrada
Edgardo Leopoldo Montes Cabrera
Adolfo Ramírez Martín del Campo
Luis Manuel Domínguez Ortiz
¿Qué es la filosofía de la historia?
Es la rama de la filosofía que estudia el desarrollo y las formas en las cuales los seres humanos crean la historia. Puede, en algunos casos, especular con la existencia de un fin u objetivo teleológico de la historia, o sea, preguntarse si hay un diseño, propósito, principio director o finalidad en el proceso de creación de la historia.
Antecedentes :
Nacimiento del pensamiento racional y la historicidad:
Stoa en la ciudad de Mileto.
La filosofía nace en Grecia en el s. VI a. C. en las colonias griegas de Asia Menor (Jonia) como Éfeso, Mileto, etc. Cuestiones como la creación del universo o la aparición del ser humano eran explicadas de forma mitológica. Ante este hecho se buscó otra vía para dar contestación a estos problemas. Esta vía no podía ser otra que la razón, ya que la vía mitológica había quedado obsoleta y los jónicos entendieron que ese no era el caino. De este modo empezaron a buscar explicaciones razonables para contestar a las distintas cuestiones, dándose así el paso del mito (μῦθος) al logos (λóγος) y dando origen a la filosofía.
El paso del mito al logos se dio por un proceso de secularización y por un proceso de abstracción del pensamiento. Rompía así el pensamiento griego las estructuras propias del pensamiento mítico y los sustituyó por el lógico dando lugar a la filosofía y el pensamiento histórico ya que la filosofía y la historia comparten esa racionalidad, son discursos racionales.
Apareció también la noción de acontecimiento, hecho que se sitúen en el curso de la existencia humana sensible y que no se proyecta en lo atemporal ni en lo sagrado. Dejando paso el mitógrafo al logógrafo, que marca los hechos pasados y descarta la tradición legendaria de los poetas. Este logos constituye la base de la filosofía y de la historia y por eso nacieron a la vez. Los historiadores se empezaron a ocupar de estudiar una realidad susceptible de ser investigada y de transmitirlo de la manera más objetiva posible.
El significado etimológico de la palabra historia significa en griego indagación y narración de hechos cuy origen deriva del concepto de Ιστορ (testigo) que es el individuo que actúa de testigo en un juicio y del que se puede fiar a cerca de lo que nos narra.
El hecho de que la historia surja como resultado de la indagación explica que la perfección directa, la observación y la experiencia constituyen la base de la nueva metodología básica que está surgiendo en el s. VI a. C. en Grecia; y explica que los historiadores antiguos muestren una clara preferencia de la narración de los hechos temporales cercanos a ellos, porque los lejanos son más difíciles de indagar.
El filósofo y el historiador deben estudiar solo aquellas cosas de las que hay experiencia o perfección directa.
Grecia:
La historiografía de este periodo va a estar marcada por la limitación de la metodología que la historia utiliza. La metodología que utiliza Heródoto y Tucídides es fundamentalmente la indagación o la inquisición que se realiza a los que han presenciado los hechos. En bastantes ocasiones los historiadores utilizan sus propias experiencias personales. La narración histórica solo abarca un periodo de tiempo limitado aquel período del que queden individuos vivos que puedan dar créditos
Heródoto de Halicarnaso es el primer historiador griego del que conservamos una obra amplia y se le puede considerar el padre de la Historia. Para Heródoto hay dos conceptos de Historia. Uno de ellos es el concepto de la Historia como el relato de los acontecimientos. El segundo es el que ve la Historia como una indagación de las causas de los acontecimientos. El historiador se esfuerza por investigar las causas de esos acontecimientos que narra. Diferenciando así la epopeya de la narración histórica.
Para Heródoto hay tres causas principales para la explicación de los acontecimiento de la historia:
Las causas psicológicas individuales (pasiones). Son los motivos que llevan a los individuos a actuar de una determinada forma. La pasión más decisiva es la ambición, que empuja al hombre a obrar. El hombre se ve motivado por venganza cuando se ve ofendido, ya que, sino lo hace estará deshonrado. Será este el motivo de muchas disputas y guerras.
Las causas político-sociales. Nos dice Heródoto que la lucha entre griegos y persas se debe a causa sociopolíticas, se enfrenan do estructuras sociopolíticas que son opuestas.
Causas. Estas serán metahistóricas, que están más allá de la historia: como el destino (Moira), necesidad (Ananké), providencia (Némesis). Son causas irracionales pero que Heródoto considera que tienen su influecna en el transcurso de los acontecimientos históricos.
Como Heródoto, Tucídides está convencido de que la función del historiador es explicar las razones de los hechos, las causas que los han producido. Al igual que este utiliza distintos niveles:
Causas secundarias o adyuvantes de los acontecimientos. Es el nivel más bajo de explicación. Son aquellas en las que sólo se fija la Historia superficial. Estas causas son los pretextos de los políticos para explicar y justificar sus acciones. La manifestación más clara se puede ver en la historia diplomática. Las relaciones diplomáticas desempeñan un papel decisivo en la historia en la medida en que en ellas los Estados justifican sus posturas.
Más profunda que la anterior, son las causas verdaderas de los acontecimientos. Series de acontecimientos que provocan un hecho. Tucídides pensaba que la guerra es la expresión de un antagonismo vital mucho más profundo. Así pues, podemos afirmar que la historia es el terreno de la violencia, y la violencia se impone concretamente a la guerra como su actualización más verdadera.
La esencia y la ley que rige toda la historia de la humanidad. La razón esencial que nos permite emprender todo ese juego de causas múltiples que han analizado en el segundo nivel es el imperialismo.
Roma
La tesis que dirige todo el trabajo histórico de Polibio es que la Historia es la narración de un único hecho y de un único espectáculo: el de narrar cómo, cuándo y por qué todas las partes conocidas del mundo conocido han caído bajo la dominación romana.
Para Polibio la fortuna había guiado siempre todos los asuntos del mundo y la tarea del historiador debe consistir no sólo en contar los hechos, sino en investigar críticamente cómo y cuándo surgieron esos hechos y cuándo y cómo llegaron a su fin.
En la obra de Polibio aparece la idea fundamental que la distingue de sus predecesores, a saber, la idea de que solo el estudio de la historia universal nos puede proporcionar una visión comprensiva del desarrollo humano. Siendo consecuente con esa idea suya, Polibio juzgó insuficientemente la obra realizada por los historiadores episódicos; y así defendió la idea de una historia universal en presencia de un mundo que se hacia romano y de una Roma que se volvía cosmopolita.
Polibio estaba convencido de que el movimiento de la historia estaba sometido a la fatalidad de un proceso cíclico. Estaba convencido de que en la vida de las instituciones de un país es donde se manifestaban con la mayor claridad y distinción el movimiento cíclico del acontecer histórico. Apoyándose en esta convicción, Polibio expuso una teoría de los ciclos constitucionales. En esta teoría Polibio explica cómo la monarquía engendra la tiranía, cómo la tiranía, a su vez, se transforma en aristocracia, la cual engendra en oligarquía; la oligarquía, posteriormente, es reemplazada por la democracia, y al final la democracia acabará en la lucha de todos contra todos, en una guerra civil, y, entonces, retomará la autoridad única en forma de despotismo. Esta teoría se denomina anaciclosis. Para Polibio este carácter de sucesión de las distintas instituciones tienen un carácter natural, se desarrolla conforme a las leyes de la naturaleza, y, por tanto, los hombres siempre pueden prever los futuros estadios que van a acontecer.
En la explicación histórica que nos propone Polibio establece una distinción fundamental entre la causa, el inicio y el pretexto de los acontecimientos.
La misión del historiador para Polibio consiste en interpretar racionalmente las reflexiones y decisiones que llevaron a los protagonistas de los hechos a actuar. Aquí reside el valor práctico de la Historia, en cuanto que se convierte en campo de adiestramiento para la política.
Polibio no cree que el estudio de la historia pueda impedir a los hombres que vuelvan a caer en los errores anteriores, pero si considera que el estudio de la historia conlleva un fortalecimiento del universo del hombre frente a estos acontecimientos históricos.
De esta manera en la Historia de Polibio se refleja la tensión histórica entre la fortuna y las acciones de los individuos. Para Polibio, como ocurría para los estoicos en general, los hombres no se sienten dueños de su destino, y por esta razón el éxito de sus acciones no se muestra en los acontecimientos externos, sino en el gobierno interior del ánimo con que el hombre se enfrenta a estos acontecimientos históricos.
Sabemos que con el trabajo de Polibio la tradición histórica helenística pasa a manos de Roma. Polibio traslada el trabajo de los historiadores de Grecia a Roma.
Edad Media (teología):
Sabemos que la introducción de las ideas cristianas en la cultura europea va a dar lugar a una revolución de gran importancia en la concepción de la historia que se había tenido hasta este momento.
En los s. IV y V d. C. la idea de la historia va a ser modelada de acuerdo con el influjo del pensamiento cristiano. El Cristianismo va a echar por tierra las nociones fundamentales de la concepción de la historia grecorromana. Esas nociones fundamentales eran: La idea optimista de la historia humana que defendían los antiguos griegos y romanos y que va a caer bajo la idea del pecado original que incapacita al hombre para alcanzar fines de un modo claro. El hombre no es un ser bueno pues está corrompido por el pecado original. Sólo la ayuda de Dios le salvará. Esta visión tan pesimista del hombre la introduce el Cristianismo en la cultura europea.
Esta corrupción de la naturaleza humana se manifiesta en que el hombre se ve sumido en una ceguera que le impide distinguir entre el bien y el mal. La pasión humana corrompida por el pecado original sume al hombre a las pasiones, que le empujan a actuar muchas veces de forma incorrecta. Esta ceguera del hombre por sus pasiones le impide tener una idea clara del fin o la meta que el hombre busca. Son fines a los que nos arrastran nuestras pasiones. El hombre es esclavo de sus pasiones, de las que no puede salvarse sin ayuda de Dios.
El Cristianismo da al traste con la idea sustancialista de entidades eternas subyacentes al proceso histórico. El Cristianismo, merced a la idea de creación, niega estas entidades (no hay ningún pueblo eterno que haya existido o existirá siempre). Las entidades son creadas por Dios según le sean interesantes para Dios y así aparecerán más o menos según la voluntad de Dios. Todo lo creado por Dios es contingente, sólo Dios es eterno, es ajeno al tiempo.
Ningún agente histórico es eterno, todos están sujetos al curso del tiempo, han sido creados por Dios y desaparecerán cuando dejen de ser útiles.
Finalmente la tercera noción fundamental de la concepción grecorromana que desaparece con el cristianismo es la concepción cíclica del tiempo. Para los griegos el tiempo es eterno, no tiene ni principio ni fin, y la única realidad que cabe en la mente de un griego que no tiene ni principio ni fin es el círculo, el tiempo es un continuo y permanente retorno, no hay ni principio ni final.
Frente a esta concepción, el Cristianismo afirma que el tiempo es lineal, tiene un principio y un final, tiene un alfa y un omega . El punto de partida del tiempo y de la historia es la creación divina y el punto final o meta es el Juicio Final. Además todos sus momentos son distintos y son irrepetibles, mientras que el caso contrario sucede en la concepción cíclica del tiempo en la cultura grecorromana. Además el curso del tiempo es siempre progresivo, no hay marcha atrás, y no habrá repetición.
Renacimiento:
La Edad de Oro de la filosofía de la historia se inicia en el Renacimiento según G. Nadal, entre el 1550 y el 1750. El punto de partida sería retomando a Polibio, la consideración de la Historia como una ciencia ejemplar con un propósito didáctico, fundada sobre los tópicos de estoicos, retóricos e historiadores romanos. La historia era una enseñanza para los gobernantes como en tiempos de Polibio. Esta concepción de la historia como magistra vital inspira tanto los tratados particulares como de Historia que se elaboran en el Renacimiento.
En el Renacimiento se produce una síntesis de las múltiples variedades de historiografía de la Antigüedad y el Medievo. Esta síntesis dará un tipo homogéneo de literatura histórica y será bajo el nombre de Historia o Geschichte como narración acerca de los acontecimientos del pasado sometida cada vez a más exigencias críticas. Dará una nueva interpretación de la Historia, rompiendo con la interpretación teológica a una visión humanística. Serán Salustio, Tito Livio y Tácito los ejemplos. La historiografía humanística seguirá los preceptos clásicos:
Las obras históricas deben inculcar lecciones morales. Los materiales de la historia deben seleccionarse y ordenarse de manera que ofrezcan las lecciones morales con la mayor intensidad posible.
Debe centrar su atención en los mejores logros de nuestros antepasados para animarnos a emularles.
El pensamiento histórico renacentista pone de nuevo al hombre en el centro de sus preocupaciones, no como lo entendían los antiguos, sino como la concepción cristiana; una criatura sujeta a pasiones e impulsos. La Historia era en el Renacimiento la Historia de las pasiones humanas, en la medida en que la Historia desvela la naturaleza pasional humana por lo que tiene gran utilidad. Así podemos prever sus acciones.
En el Renacimiento ya no se aceptan los grandes sistemas teológicos y filosóficos que habían sido la base de la historiografía medieval y se vuelve al humanismo clásico, poniendo al hombre en el centro de sus preocupaciones. Pero la concepción renacentista del hombre será distinta a la de la Antigüedad. Para los renacentistas el hombre no es un ser que controla sus actos y labra sus destino mediante su inteligencia, sino que entiende al hombre a la manera cristiana, como una criatura sujeta a pasiones e impulsos que le empujan a obrar ciegamente en contra de lo que aconsejaría la inteligencia. La Historia se convierte en la historia de las pasiones humanas, como expresiones necesarias para la naturaleza del hombre.
En el Renacimiento desaparecen las interpretaciones del pasado vigentes hasta entonces. Tanto la antigua y moral de la decadencia irremediable como la política de la traslación del Imperio, asegurándose la continuidad entre el Imperio romano y los cristianos.
Los historiadores renacentistas descubren rupturas en el proceso histórico y establecen un ritmo sincopado del devenir histórico hecho de luz y tiniebla. Roma es la luz y el Medievo las tinieblas, que sigue la Edad Moderna, otra época de luz que comienza con el Renacimiento. La historiografía renacentista va a buscar en la vuelta a la Antigüedad el camino hacia la modernidad, en la medida en que no se limita a copiar los autores antiguos, sino que busca renovarlos y enriquecerlos. En el Renacimiento la búsqueda de obras de arte llevará a la arqueología y la filología a convertirse en ciencias auxiliares de la historia.
En el Renacimiento se crea también la numismática, epigrafía, archivística, etc. A lo largo de todo el Renacimiento se continuará la obra documentada crítica y positiva que comenzó en el Quattrocento italiano.
Autores:
Edward Hallett Carr en su libro ¿Qué es la historia?:
«Solía decirse que los hechos hablan por sí solos. Es falso, por supuesto. Los hechos sólo hablan cuando el historiador apela a ellos: él decide a qué hechos se da paso, y en qué orden y contexto hacerlo».
Benedetto Croce, quienes sostienen que el pensamiento de los agentes históricos es un concepto fundamental de la investigación histórica, caben las preguntas:
¿Hay algún tipo de pautas que puedan encontrarse a través del estudio del pasado humano, por ejemplo ciclos o idea deprogreso?, ¿O acaso no hay más pautas o ciclos que los que creemos ver?¿Existe el progreso y su antítesis en la historia? ¿Cuáles son, en tal caso, sus respectivas direcciones? ¿Y cuál es la fuerza directriz de ese progreso, de existir?
Según el francés Raymond Aron la filosofía especulativa de la historia se ocupa de los hechos y pretende ordenarlos de diversas formas y la filosofía crítica es la historia concreta con el fin de crear los conceptos que nos permiten comprender la realidad histórica.
El filósofo español Ferrater Mora llamará a la filosofía especulativa de la historia filosofía material de la historia y la filosofía crítica de la historia la llamara filosofía formal de la historia.
Según Danton la filosofía sustantiva busca el sentido de la historia con el fin de comprender y poder prever el devenir histórico y la filosofía analítica aplica la reflexión filosófica de la historia, es decir, la historiografía. Para conseguirlo se emplean dos pautas:
Buscar en el pasado las leyes que rigen la historía para prever el futuro.Establecer supuestos principios que motivan a la historía y que la dotan de un sentido que es, a la vez, fin y final de la historia.
Su utilidad va del cambio radical del punto de vista de estudio de la historia , es decir, que la historia ha dejado de ser el estudio de unidades, de hechos, abriendo un panorama a ser el estudio de una compleja totalidad, la cual comprende no sólo las acciones humanas pasadas y sus consecuencias visibles (hechos) , sino que incluye un sinnúmero de factores en su contexto (como las relaciones humanas, las corrientes de pensamiento, las motivaciones particulares, y, los pensamientos, acciones, relaciones y motivaciones de aquel individuo que escribe la historia).
Impresionante!
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