ALEJANDRO GARCIA
JUAN JOSE VIRGEN
RICARDO HUERTA
La filosofía de la naturaleza, a veces llamada filosofía natural o cosmología es el nombre que recibió la rama de la ciencia que hoy conocemos como física hasta mediados del siglo XIX. Así, el conocido tratado de Isaac Newton, Philosophiae Naturalis Principia Mathematica (Latín: Principios matemáticos de la filosofía natural) debería entenderse como Principios Matemáticos de la Física.
Los primeros filósofos griegos que estudiaron la naturaleza (physis) fueron los presocráticos, trataron de establecer el origen y la constitución de los seres naturales. Entendían la naturaleza como una substancia permanente y primordial que se mantiene a través de los cambios que sufren los seres naturales.
Estos "filósofos de la naturaleza" se interesaron por el problema cosmológico, es decir por el origen del mundo, y trataron de dar respuesta a sus interrogantes partiendo de objetos concretos de la naturaleza a los que llamaron arjé (principio). Por ejemplo, Tales de Mileto identificó el origen del cosmos en el agua. Los filósofos presocráticos se caracterizaron por identificar el origen de la naturaleza en otras cosas naturales, como el agua, el aire, el fuego, etc. Una excepción fue Anaximandro, discípulo de Tales, quien encontró el origen de la naturaleza en el apeiron (lo indeterminado).
El gran iniciador de la Filosofía de la Naturaleza o Física, denominada así por él mismo, es Aristóteles (s. IV a. C). Este pensador es de los filósofos que han reunido todo lo dicho anteriormente, dando respuestas a los grandes interrogantes que suscitaban los presocráticos, en especial el problema del movimiento [ver paradojas de Zenon]. Aristóteles estudió la naturaleza y tiene abundantes escritos sobre las plantas, los astros, los animales, etc., obras que culminan en su Física, donde estudia la misma naturaleza, pero desde una perspectiva filosófica, por lo que sus principios pueden considerarse permanentes a lo largo de la historia; ya que se distinguen de lo que después y hoy se consideraría como Física.
La filosofía de la naturaleza debe tomar en cuenta los conocimientos alcanzados por las ciencias experimentales. Pero su enfoque es diferente, ya que se pregunta por las causas últimas de la naturaleza y propone explicaciones generales que van más allá de lo que se busca en la ciencia experimental. Por ejemplo, propone los conceptos de sustancia, o de potencialidad y actualidad, para explicar determinadas características de la naturaleza; tales conceptos, en cambio, no son un tema propio de ninguna disciplina científica: las ciencias estudian las substancias y las potencialidades naturales, pero no se preguntan por la noción misma de sustancia o de potencia tal como lo hace la filosofía.
La filosofía de la naturaleza necesita de las ciencias en diferente medida según los temas que estudia. A veces, la experiencia ordinaria proporciona suficiente base para la reflexión filosófica. No obstante, también en esos casos es interesante contar con las ciencias, para garantizar que nuestra interpretación de la experiencia ordinaria es correcta y comprensiva.
CONCLUSIÓN DE PARA QUE SIRVE EN LA VIDA
El objetivo de la vida de cada persona, de la vida de un hombre sabio, era seguir el camino del héroe: vivir sus duras pruebas, sus sufrimientos, su toma de conciencia y su transformación. Eso era lo que le proporcionaba un objetivo espiritual y el mapa de su existencia.
Caminar por la vida sin saber por qué caminamos o qué sentido tiene nuestra marcha puede hacer nuestro camino mucho más difícil, incluso abandonarlo por aburrimiento, decepción o por un vacío profundo que no conseguimos llenar con nada, aunque lo tengamos todo. Las palabras de Nietzsche lo reflejan: “Quien tiene algo por qué vivir, es capaz de soportar cualquier cómo”.
Que cada uno consiga su mapa, mental y emocional, porque nuestra vida es el reflejo de lo que pensamos y sentimos.
Todos aquellos filósofos que dejaron enseñanzas profundas fueron grandes en buen humor y en humildad, sumado a una nueva mirada al cielo de un mundo mejor, pero con los pies sólidos en la tierra, seguros, más firmes. Eso nos convertirá en viajeros más buenos, más justos, más alegres, más felices y con el propósito claro de no dejar morir las alas de nuestros mejores sueños.
No hay comentarios:
Publicar un comentario